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Couple in Bed. --- Image by   Ant Strack/Corbis

Cuando uno quiere sexo…y el otro no.

Los problemas de deseo son un motivo frecuente para acudir a terapia sexual, pero muchas veces lo que se piensa en un principio que es una disfunción sexual acaba descubriéndose que se trata solamente de un desequilibrio entre los niveles de libido de la pareja. Ninguno de los dos tiene un deseo bajo, pero la diferencia entre ambos es notable.
 
Una relación involucra dos personas distintas, eso es obvio, pero es que además debemos pensar que esas dos personas (salvo infidelidades) tienen las mismas relaciones sexuales; practican las mismas técnicas, las mismas posturas, en el mismo momento y el mismo lugar. Y como somos diferentes, nuestro apetito sexual cambia de manera distinta. Así que es sumamente fácil encontrar discrepancias en el nivel deseo.
Cuando comenzamos una relación este problema no suele existir. El ritmo sexual es muy alto y se tienen relaciones sexuales en todo momento y lugar. Es perfectamente lógico que esta trepidante actividad disminuya con el tiempo cuando pasa la novedad. Esto no significa que la relación pierda calidad, de hecho coincide con un mayor conocimiento y complicidad entre los miembros de la pareja que se traduce en mayor satisfacción. Se puede decir que el sexo pierde cantidad para ganar en calidad.
Pero, ¿Qué podemos hacer para solventar las diferencias en el deseo sexual?. Para empezar, aceptar que somos individuos distintos; no sentirnos culpables ni culpar a nuestra pareja por tener una libido mayor o menor. Además, hay algunos consejos que nos pueden ayudar:

Si te apetece sexo mucho más que a tu chic@…

  • Mastúrbate. Olvídate de prejuicios sobre la masturbación cuando se tiene pareja y disfruta del sexo en solitario.
  • No presiones. Insistir puede tener el efecto contrario. Deja que sea el/ella quién se acerque a ti cuando esté dispuest@.
  • Ábrete a cambiar tus relaciones sexuales. Quizá a tu pareja no le apetezca la penetración, por ejemplo, o no tenga ganas de relaciones genitales en general. A lo mejor es el momento de cambiar la rutina en la cama; cambiar el lugar, las posturas o incluso atreverse a tener sexo sin genitales.
  • Evita sobre-estimularte. Prescinde de estímulos que puedan aumentar aún más tu deseo sexual, como literatura o cine erótico, también procura no fantasear demasiado (a no ser que vayas a masturbarte después).

Si tu deseo es más bajo que el de tu pareja…

  • Analiza el problema. Aunque tener la libido baja es algo muy habitual, es importante saber cual es la causa exacta; si hay dificultades en la relación de pareja, si puedes tener alguna falta de vitaminas, si tu estado de animo es más bajo, si estás tomando algún medicamento que pueda afectar (por ejemplo anticonceptivos hormonales)…puedes descubrir más causas aquí
  • Estímulate. Los estímulos sexuales te harán querer más. Acude a novelas y películas eróticas y procura fantasear un ratito cada día. Notarás la diferencia.
  • Estate dispuest@ al sexo aunque no tengas un deseo intenso. Aunque no te apetezca, cuando comience la estimulación podrás disfrutar, incluso sin llegar al orgasmo, de la intimidad, las caricias y el placer. No te quedes en el todo o nada y recuerda que el sexo llama al sexo.
  • Cambia tu concepto de relaciones sexuales. No tienes por qué renunciar a todo lo que implica el sexo solo porque no te apetezca la penetración o la estimulación genital; disfruta del placer de tocar.
Marta Ibáñez Sainz-Pardo
Psicóloga especialista en terapia sexual y de pareja

 



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