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Factores psicológicos en la eyaculación precoz

La eyaculación precoz es una queja común en la consulta de terapia sexual. Los hombres con este problema cuentan que no tienen percepción de control de la eyaculación nunca o casi nunca y que eso les ocasiona dificultades en su vida sexual; a su pareja no le da tiempo a llegar al orgasmo durante el coito y además ven limitadas las posiciones, ritmos y prácticas puesto que en algunas la sensación de eyaculación inminente llega casi de inmediato. En estos casos, el problema está sobre todo en su mente y será una cuestión de entrenamiento en el control de la eyaculación, pero hay factores agravantes que conviene conocer.

Un mal aprendizaje en el sexo.

En realidad, el ser humano naturalmente no tarda mucho en llegar a la fase de eyaculación. Entendamos que como mamíferos, el encuentro sexual nos pone en una posición vulnerable y debería durar lo menos posible. Nosotros, como utilizamos el sexo para algo más que para reproducirnos, le pedimos algo difícil al cuerpo, que es saltarse su propia naturaleza.

Esto ocurre a partir del momento en el que el placer sexual de la mujer comienza a ser importante y, por tanto, necesitamos coordinar los ritmos. Hace 15 años no había hombres que se quejasen de no controlar la eyaculación, simplemente no era algo necesario.

Esto es importante entenderlo para saber que no controlar la eyaculación no es una enfermedad, ni siquiera una disfunción, (todo funciona perfectamente), sino, en todo caso, un aprendizaje mal encaminado que comienza cuando el hombre se masturba en la adolescencia de manera rápida y automática, sin disfrutar del camino y orientándose solamente al orgasmo. Una vez se comienzan las relaciones con otras personas, es difícil cambiar el chip, por eso es interesante que el entrenamiento comience en la masturbación.

El papel de la ansiedad en la eyaculación.

Cuando la eyaculación masculina es demasiado rápida esto se puede traducir en una insatisfacción sexual en ambos miembros de la pareja. Para él es un momento muy estresante comenzar una relación, ya que desde la primera caricia estará pendiente de no acabar prematuramente.

Muchos hombres con este problema tratan de acelerar el proceso para no excitarse demasiado en los juegos previos y poder aguantar más en la penetración, pero esto hace que ella tampoco esté muy excitada y siga siendo insatisfactorio para ambos. Entrando en un círculo vicioso.

Cuando un hombre se pone nervioso o ansioso en el sexo, activa un mecanismo de defensa que, de hecho, puede provocar que la eyaculación llegue aun antes de lo esperado. Si la ansiedad es bastante grande, el mecanismo incluirá una elevación del umbral de sensación, con lo cual el orgasmo puede percibirse muy débil o no hacerlo en absoluto. Es decir, el hombre eyacula pero no tiene orgasmo.

Como la relación no ha sido satisfactoria para ninguno de los dos, el hombre culpa a su falta de eyaculación y en la siguiente relación la ansiedad será mayor, con lo cual es muy probable que se repita. Además, si el proceso de ansiedad continua es muy fácil que enlace con un problema de disfunción eréctil.

El mejor tratamiento para la eyaculación rápida se realiza de la mano de un terapeuta sexual. Si quieres que te ayude en este problema, contacta conmigo.

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